Isla Feliz/II

Nosotros, en Borondonia, intentamos hacer coincidir democracia verdadera y estabilidad de gobierno. Lo conseguimos aplicando doble vuelta a todas y cada una de las votaciones: nacional, de comunidad y municipal. En Borondonia solo hay Estado, comunidad y municipio. Nada de provincia, cabildo o mancomunidad, que solo entorpecen y dificultan una sana gestión, y salen una pasta gansa.

Si ningún partido gana por mayoría absoluta, en la segunda vuelta los votantes elegirán entre los dos partidos que consiguieron las dos primeras plazas y el partido que salga ganador tendrá la mitad de los escaños más uno. Todos los demás partidos dividirán entre sí los escaños restantes, según el porcentaje que obtuvieron en la primera vuelta.

Así, la mayoría saldrá directamente de la voluntad popular y el partido que gobierne no necesitará buscar apoyos espurios para gobernar. Apoyos que muchas veces transforman a un partido minoritario o muy minoritario en dueño del gobierno, imponiendo sus líneas rojas y sus deseos.

Naturalmente, en el sistema político borondoniano no existen barbaridades antidemocráticas y causas de chanchullos y corruptelas, como la moción de censura y la moción de desconfianza. Si hay problemas, existe la posibilidad de una moción de confianza y siempre las votaciones son manifiestas; si confianza no hay, el recurso a nuevas elecciones es automático.

Las listas electorales están abiertas y en su papeleta cada votante puede elegir entre cuatro posibilidades: marcar solo el símbolo del partido o, con él, una, dos o tres preferencias.

Así puede pasar que la lista oficial (cerrada) del partido A (que consigue cuatro escaños) tenga ordenadas como candidaturas a Fulano, Mengano, Zutana, Proserpio, Arnulfo, Citrulo, María, Imelda, Pufo y Zarco. Pero el resultado final de la lista abierta, después del escrutinio, será Proserpio, María, Zutana, Citrulo, Fulano, Mengano, Arnulfo, Imelda, Pufo y Zarco. Así que los elegidos no serán Fulano, Mengano, Zutana y Proserpio, sino Proserpio, María, Zutana y Citrulo, elegidos por los votantes, no por el partido.

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