La oposición reclamó al grupo de gobierno más concreción sobre el Proyecto Frutín. CEDIDA
En 2013, el Cabildo Insular de La Palma invirtió 1,2 millones de euros en maquinaria para la valorización de desechos, destinada en una primera fase al plátano, en el marco de lo que se conoció como Proyecto Frutín. Con fondos propios y europeos se adquirió maquinaria con capacidad para procesar hasta 16 toneladas diarias y transformar los excedentes de fruta en productos derivados, como postres y papillas, así como para su deshidratación. Finalmente, el proyecto fue abandonado y nunca llegó a materializarse.
Más de una década después, el grupo de Gobierno en la institución insular recupera esa denominación para financiar un proyecto, aunque su presidente, Sergio Rodríguez (CC), insistió en desvincularlo de aquella iniciativa, pese a que, como denunciaron los grupos de la oposición, figuraba con ese nombre en la modificación presupuestaria debatida en la sesión plenaria de la corporación insular celebrada este viernes.
Rodríguez señaló que los 3,6 millones de euros que se incorporan al presupuesto se destinarán a “dos líneas” que, según afirmó, “conoce y apoya el sector” y que, a su juicio, pueden suponer una “oportunidad” para que parte de la pica “no se considere residuos, sino materia productiva”.
El consejero del Partido Popular, Carlos Cabrera, denunció que no les parecía “razonable” destinar esta inversión a un proyecto del que, dijo, “nada se ha hablado” durante este mandato. Además, lamentó que en estos años no se hubiera celebrado “ni una sola convocatoria, ni reunión para hablar del Frutín y de otras posibilidades de industrializar los restos de plátano”.
Cabrera defendió que, antes de aprobar una inversión de esta cuantía, era “aconsejable” contar previamente con estudios que garantizaran, entre otras cuestiones, la “viabilidad técnica, económica y financiera” del proyecto.
Además, mostró su apoyo a cualquier iniciativa que contribuya a evitar el desperdicio anual de unos 6,5 millones de kilos de plátanos, aunque insistió en que, para que se convierta en una “oportunidad”, era necesario “acreditarlo con el estudio correspondiente”. “Documentos, palabras, no”, reclamó Cabrera, quien también pidió conocer “qué fórmulas de explotación vamos a tener”.
Por su parte, el portavoz del PSOE, Borja Perdomo, señaló que les “hubiera gustado saber en qué se van a gastar estos 3.619.000 euros”, ya que “es difícil apoyar o valorar algo si lo que tenemos es un párrafo que dice: inversiones para un proyecto IQF (Individual Quick Frozen), para el pelado, troceado y congelación rápida individual del producto”.
El consejero del grupo socialista aseguró que había contactado con “representantes de OPP (Organización de Productores de Plátano) y alguna asociación y tampoco sabían lo que era la IQF” y expresó su deseo de que no ocurra “como lo de Abu Dabi”, en alusión al anuncio, aún no materializado, de comercializar plátanos en Emiratos Árabes realizado durante este mandato.


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