Ciro Molina, portavoz de la Asociación Infancia Robada (ANIR), durante un momento de la entrevista.
El portavoz de la Asociación Infancia Robada (ANIR) y víctima de abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia, Ciro Molina, ha señalado en el espacio de comunicación La Palma Opina que, aunque las diócesis siguen iniciando “procesos canónicos internos para el esclarecimiento de las denuncias interpuestas por víctimas de abusos sexuales cometidos por el clero de la Iglesia católica”, la institución continúa bajo “una dinámica absoluta de encubrimiento y de perpetuación de esos encubrimientos”. Molina se muestra duro y contundente al afirmar que el silencio que lleva aparejado el encubrimiento “ha beneficiado a los abusadores que han usado la Iglesia para cometer delitos”, y va más allá, acusando a institución clerical de no respetar el Estado de derecho: “Si la Iglesia respetara el Estado de derecho los obispos pondrían en conocimiento de la justicia ordinaria sus investigaciones canónicas y eso es lo que no se hace”.
Cabe destacar, según el criterio de Ciro Molina, que la Iglesia es una de las instituciones en las que “más abusos sexuales ha habido”, y recalca que con él se han puesto contacto “cinco víctimas más: dos de La Gomera, dos de Gran Canaria y una más de San Cristóbal de La Laguna”. Denuncia que desde las entrañas de la institución religiosa “se sabía de la existencia de muchos abusadores, pero han esperado a que se murieran para reconocer los hechos”.
Ante esta situación, el portavoz de ANIR solicitó, coincidiendo con la reciente visita del papa León XIV a Canarias, un encuentro con el pontífice, dirigiéndose tanto a la Prefectura de la Casa Pontificia, como a la Comisión Tutela Minorum o a la Nunciatura Apostólica para que el Santo Padre recibiera a las víctimas. “Esperaba que me recibiera a mí y a las otras cinco víctimas canarias que conozco”, sin embargo, lamenta profundamente que todas las gestiones resultaran infructuosas. “Nos dijeron que el papa no tenía tiempo para nosotros, y claro, cuando tú ves que se reúne con las infantas y con Bad Bunny pensamos que tiempo sí ha habido”.
En este sentido, recuerda que la Archidiócesis de Madrid, impulsora del proyecto Repara para la atención de víctimas y prevención de abusos sexuales en el ámbito de las instituciones de la Iglesia católica, fue la única entidad que pudo reunirse con el papa León XIV. “Si ellos hubieran tenido interés en recibir a las víctimas, hubieran recibido al menos a un representante de cada asociación”, y hace un llamamiento a la televisión pública canaria para que realice la debida cobertura informativa acerca del protocolo de reparación, acordado el pasado mes de marzo entre la Iglesia y el Estado, para indemnizar a las víctimas de abusos sexuales. “Quiero que Radio Televisión Canaria haga promoción de este proceso de reparación de nivel estatal” ya que, en opinión de Molina, la Iglesia ha sido “un nido de depravados sexuales y ahí están las estadísticas”. Exige, por lo tanto, que el ente autonómico cumpla con su función de servicio público, y de la misma manera que ha visibilizado hace unas semanas toda la liturgia relacionada con la visita del papa, “también dé voz a las asociaciones de víctimas”.
DENUNCIAS ANTE EL OBISPADO
El compromiso de Ciro Molina con la verdad como víctima de abusos sexuales se remonta a 2004. Aun siendo menor de edad sus progenitores presentaron una denuncia por abusos sexuales ante el obispado, cometidos por un cura de su parroquia en el municipio tinerfeño de Tejina, “cuando mi madre presentó la denuncia ante Felipe Fernández, por aquel entonces obispo de Tenerife, le dijo que qué iba a hacer él con esa denuncia”. Asegura que los curas manipularon a sus padres para que “no presentaran la denuncia ante la policía”, advirtiendo estos que, “si iban a la policía o iniciaban un proceso penal me iba a hacer mucho más daño y lo importante era que olvidara que dejara pasar”.
El portavoz de la Asociación Infancia Robada presenta una segunda denuncia en 2014, año en el que el papa Francisco hace motu proprio, obligando a la Iglesia a perseguir los delitos relacionados con la pederastia. Recuerda Molina que el cambio de líder al frente de la Santa Sede, le “motivó” a presentar una nueva denuncia, pero también el hecho de encontrarse frecuentemente con su agresor; “Siempre que yo andaba por Tejina me lo seguía encontrando”, y censura que la persona que perpetró los abusos contra él, “no haya acabado en la cárcel”. En este sentido, critica que no se haya hecho justicia: “Toda la gente del clero que me ha hecho daño se ha muerto impunemente, mi agresor sigue vivo y cobra una pensión a la que tiene derecho porque cotizó a lo largo de su vida como sacerdote y vive en una casa a 12 kilómetros de mí”.
La respuesta, por parte del máximo responsable de la diócesis nivariense de Tenerife, Bernardo Álvarez, a la segunda denuncia presentada en 2014, fue la misma que sus padres recibieron diez años antes. En palabras del portavoz de ANIR, Álvarez “sabía quién era Carmelo, mi agresor y, sin embargo, no actuó contra él hasta que yo presenté la segunda denuncia”. Asegura que le solicitó, tanto a Bernardo Álvarez como al obispo actual, el monseñor Eloy Albaerto Santiago, que llevaran a cabo “un acto de reparación pública” en el que manifestaran que su agresor “no tiene nada que ver con la Iglesia”.
NECESIDAD DE DESARROLLAR LA LEY ORGÁNICA DE PROTECCIÓN INTEGRAL A LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA FRENTE A LA VIOLENCIA (LOPIVI)
“Cuando un niño denuncia un caso de abuso infantil, cuando un adolescente se atreve a verbalizarlo, normalmente sufre bastante porque se está exponiendo a toda una revictimización, a un proceso brutal que viene después de la denuncia” sostiene Molina, quien considera que “los malos” siguen siendo las víctimas en comparación con los sacerdotes pederastas, “enterrados bajo honores, muchos de ellos han tenido calles con su nombre y han recibido reconocimientos públicos”. Insiste el portavoz de la Asociación Infancia Robada que, en la Iglesia ha existido durante décadas “mucho abuso sexual que empieza con un abuso de autoridad”, y aunque entiende que no se debe “generalizar”, señala que el abuso infantil “se ha llevado a cabo no solo por los sacerdotes, sino también por los profesores de religión”.
Molina cree indispensable que los casos de pederastia dentro de la Iglesia “hay que juzgarlos como se juzgan casos de abusos sexuales a menores cuando los comete un familiar del niño”, para ello, entiende necesario que en Canarias “se desarrolle la Ley Orgánica de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia (LOPIVI), ya que es importante que tengamos juzgados especializados para estos temas en todos los partidos judiciales de España”, y subraya que, “solamente existe un juzgado especializado en violencia sexual infantil y está en Las Palmas”.
Informa esta víctima de abusos sexuales que, actualmente, se han puesto en contacto con la asociación que él representa, cinco víctimas más: “Dos de La Gomera, dos de Gran Canaria y una más de San Cristóbal de La Laguna”, y le pide al conjunto de la sociedad “que se crea al niño o a la niña que denuncia, que se apoye a los niños, que se apoye a los colegios en la prevención de abusos y que se den charlas para que un niño sepa diferenciar lo que es un abuso sexual”, porque bajo su punto de vista “muchas veces cuando empieza a ocurrir el abuso no sabes lo que te está pasando y se señala a quien denuncia y hay que empezar a señalar a los presuntos agresores y pederastas”, sentencia Ciro Molina.


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