Hago aquí un llamamiento a cambiar los despachos oscuros de Madrid por el uso de la estadística y la escucha del electorado. Mientras esperamos órdenes de nuestros amados líderes, estamos perdiendo un debate muy interesante para las bases de la izquierda: quién debe encabezar una coalición de izquierdas.
I. Un vertedero político llamado “Madrid”
Para las bases de la izquierda sería suicida acatar sin análisis ni debate las decisiones sobre liderazgo tomadas desde Madrid, son varios los motivos: La política en la capital se ha convertido en un vertedero con una degradación mucho más avanzada que la media nacional. Esto se traduce en una preferencia de los propios ciudadanos de la capital por líderes de aire trastornado, ultra y malhablado, que enturbian el debate sin aportar absolutamente nada. Desarrollar actividad política en la capital es muy duro, es como hacerlo en un manicomio, nuestros representantes de izquierda se ven rodeados de referentes desquiciados, entre amenazas de fascistas, en instituciones del Estado viciadas o corruptas, con unos medios de comunicación capaces de cualquier cosa… Todo esto nos obliga a tomar parte en la elección de nuestras voces en Madrid, no sólo como defensa de nuestro sentido crítico colectivo sino por la dificultad del frente al que están destinados nuestras compañeras y compañeros de los distintos partidos de izquierda.
No podemos ignorar que, si PP y VOX llegan al Gobierno central, esos cachorros de Trump condicionarán la política estatal en todos sus niveles, incluyendo una recentralización que tal vez vacíe de contenido gobiernos autonómicos y municipales, como ocurre en EEUU, esto también nos obliga a tomarnos muy en serio el debate sobre las candidaturas en todas las regiones de España y no dejarnos arrastrar por corrientes de origen desconocido.
De ahí nace la presente iniciativa, que pide aunar los apoyos de las izquierdas en torno a figuras con posibilidades electorales reales y no ocurrencias de última hora. Ante el riesgo de que nos coloquen cabezas de lista con perfiles próximos al PSOE o completos desconocidos a nivel nacional, propongo hacer uso de la supuesta mejor herramienta para tomar estas decisiones: la demoscopia.
II. ¿Qué nos dice la demoscopia?
Nos dice que los líderes de izquierda mejor valorados son Gabriel Rufián e Irene Montero. (Barómetro del CIS, septiembre 2026). ¿Existen más motivos para proponer a estas dos personas representar el frente de izquierdas? Los hay y algunos de los más importantes serían los siguientes: El tiempo es escaso y estos dos rostros son sobradamente conocidos por el electorado; no pertenecen al actual gobierno, que tanto ha decepcionado a la gente de izquierda; han mantenido discursos coherentes, alejados del “centro” e inequívocamente de izquierdas; se mojan en temas controvertidos, sólo habría que pedirles mantener su discurso; han sido muy críticos con la política de vivienda llevada a cabo en estos años y se han mostrado dispuestos a presentarse a unas primarias, que es el método de elección más justo, muchísimo mejor que desde despachos cerrados de Madrid.
Las bases y el electorado de izquierda en general, no debemos permanecer callados y al margen otra vez, no debemos permitir que nos impongan una nueva candidatura de izquierda de “aspirantes al PSOE”, que fracasen estrepitosamente con su discurso “de centro” o que cosechen un éxito relativo y luego traicionen las reivindicaciones de la izquierda en el Congreso.
Ambos, Rufián y Montero, son grandes comunicadores y ponen de manifiesto en cada una de sus intervenciones la enorme mediocridad de PP, de VOX y también del PSOE, partidos que juegan con desventaja por la incoherencia de sus discursos: tener que satisfacer a tantos poderes económicos escondidos tras ellos, tantas obligaciones de mercenario les obligan a mantener discursos contradictorios, absurdos y vacíos que ya no convencen a nadie, por más que el poder mediático, judicial y policial actúen siempre a su servicio. Todas estamos viendo los estragos generados por delincuentes como Trump o Milei y preferiríamos ahorrarnos ese circo.
Toca salir a ganar y nuestras mejores bazas objetivamente son Gabriel Rufián e Irene Montero. La situación exige no dejarnos arrastrar por decisiones tomadas a puerta cerrada por personas anónimas, exige apoyar a quienes han mantenido un discurso y una trayectoria coherente durante estos últimos años.
En cuanto al programa político, que es lo fundamental, el PSOE nos lo ha puesto muy fácil, pues sigue todo por hacer: derogar la Ley Mordaza, echar a los fondos buitre, recuperar la sanidad pública, recuperar la educación pública,… En otras palabras, abandonar la cosmética del PSOE y legislar para las personas que vivimos y trabajamos en este país.
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