Alfonso Montes de Oca, director ejecutivo de la Fundación Canaria Reserva Mundial de la Biosfera de La Palma. CEDIDA
Desde julio de 2024, Alfonso Montes de Oca es el director ejecutivo de la Fundación Canaria Reserva Mundial de la Biosfera de La Palma. Aunque su trayectoria profesional ha estado casi siempre vinculada al mundo del Derecho, durante años, al frente de la Asociación La Palma Isla Azul, llevó a cabo una amplia labor de concienciación sobre la protección de los fondos marinos. También durante este tiempo se convirtió en una destacada voz que, a través de sus intervenciones en medios de comunicación y redes sociales, advertía del impacto del cambio climático en los territorios y sus habitantes. En esta entrevista con EL PERIÓDICO DE LA PALMA reconoce cómo la institución que dirige sigue siendo “desconocida”, incluso “para las propias administraciones públicas de la isla”. Para Montes de Oca, quien recalca que la Reserva “carece de competencias ejecutivas para poder intervenir en el territorio”, es necesario que este organismo sea una “herramienta” para que las instituciones puedan “abordar la crisis ecosocial que nos golpea en la actualidad, de forma abrumadora y pavorosa”.
Pregunta. En el mes de junio se van a cumplir 43 años de la declaración del Canal y Los Tilos como Reserva Mundial de la Biosfera por la UNESCO, ampliándose al resto de la isla en 1998. A pesar del tiempo transcurrido, a veces existe la percepción de que tanto este hecho como la existencia de una institución como la Fundación Canaria Reserva de la Biosfera de La Palma, que vela por el cumplimiento de esa declaración, siguen siendo algo desconocidos para una parte de la ciudadanía palmera. ¿Qué se intenta hacer para acercar esta institución a la ciudadanía y dar a conocer lo que supone ser reserva de la biosfera?
Respuesta. Después que nos incorporamos a la dirección ejecutiva, en el primer año, sobre todo, nos hemos dedicado a hacer una especie de análisis DAFO, sobre aquellas debilidades y fortalezas que tiene esta institución. Y dentro de las debilidades, nos dimos cuenta de que resulta un tanto extraño que, a pesar de llevar 42 años en el territorio insular, sea tan desconocida para los palmeros y las palmeras, en general, pero, incluso te diría para las propias administraciones públicas de la isla de La Palma.
Dentro de las distintas acciones que estamos tratando de desarrollar, una de ellas tiene que ver precisamente con potenciar esa comunicación. Y yo creo que lo estamos consiguiendo, y, en ese sentido, tiene mucho que ver -y entiéndeme lo que te voy a decir- la gestión de los fondos que nos ha brindado el Real Decreto 20/2021 de reconstrucción de la isla de La Palma.
Yo creo que en ese sentido ha sido una oportunidad, entiéndase en los términos que digo oportunidad, porque lógicamente la crisis volcánica para muchas familias no lo ha sido, pero para la Fundación sí ha sido, en el sentido de que hemos sido capaces de expresar realmente lo que somos.
Montes de Oca defiende el papel de la Reserva como una “herramienta” para que las instituciones avancen hacia un desarrollo sostenible.
La Reserva de la Biosfera es ante todo es una herramienta, una plataforma institucional al servicio de sus patronos, en este caso que son todas las administraciones públicas que tienen presencia en el territorio insular, esto es, los 14 ayuntamientos de la isla de La Palma, el Cabildo Insular, la Administración General del Estado y el Gobierno de Canarias. No solo las administraciones públicas, sino también la gente que habita el territorio.
Como plataforma-herramienta para intentar acompañar a la isla y a las administraciones en eso que denominamos desarrollo sostenible, que tiene que ver bien con los objetivos que persiguen las reservas de la biosfera, que no es otro que los derivados del Programa sobre el Hombre y Biosfera de la UNESCO (MaB)
¿Y qué persigue este programa? Básicamente, avanzar o hacer compatible la conservación de una naturaleza, que en nuestro caso es merecedora de conservación por sí misma, apuntabas a Los Tilos, piensa que es una representación muy potente de lo que es el bosque húmedo de la época terciaria, por sí mismo ya merece protección, pero no solo de la naturaleza, sino de la gente que habita el territorio.
P. En ocasiones, en la isla se llevan a cabo determinadas críticas sobre una excesiva protección del territorio, pero se desconoce que cuando un espacio es declarado Reserva Mundial de la Biosfera se plantea su conservación sin que ello sea incompatible con otro tipo de actividades socioeconómicas.
R. Otro de los problemas que nos hemos encontrado en cuanto a qué idea preconcebida tienen los palmeros y las palmeras de la Fundación es que piensan que somos una entidad más de conservación. Y eso no es así. La Fundación carece de competencias ejecutivas para poder intervenir en el territorio. Quien tiene esas competencias administrativas, sancionadoras y demás, son los órganos gestores de esos espacios naturales, que en este caso son desde el Cabildo Insular de La Palma, a través de su Consejería de Medio Ambiente o la propia Administración General del Estado o el Gobierno de Canarias.
El director ejecutivo de la Fundación resalta que la Reserva “carece de competencias ejecutivas para poder intervenir en el territorio”.
Nosotros no somos un órgano gestor. Lo que hace la Reserva de la Biosfera es acompañar a las administraciones públicas para que podamos avanzar mediante proyectos concretos a ese ideal de sostenibilidad. Y por supuesto que nosotros partimos de que la conservación, estrictamente hablando, sólo conservación, lo que genera es una desafección del territorio, porque cuando los palmeros o las personas que habitamos un territorio no podemos hacer uso de ese territorio, al final lo que genera es rechazo.
Pensamos que nuestro patrimonio inmaterial, nuestro patrimonio cultural e incluso nuestra geografía física, se ha ido modelando también por la intervención también de los que han ido habitando la isla de La Palma.
P. En el mes de julio se cumplen dos años de tu nombramiento como director ejecutivo. ¿Qué valoración haces de este periodo al frente de la Fundación?
R. Creo que no me correspondería a mí hacer una valoración de esa entidad. Te puedo dar mi opinión personal. Y aquí yo lo dividiría en dos cuestiones. Una es de tipo más personal. Te diría que me encuentro muy feliz porque, como tú sabes, vengo del ejercicio de la abogacía durante más de 23 años y la verdad es que necesitaba un cambio en mi vida en ese sentido. Poco a poco, dentro de mi ámbito profesional, cada vez fue teniendo mayor protagonismo, mayor peso, todo lo que tenía que tener un vínculo con el mundo natural y con la protección de nuestro entorno. Y, por tanto, verme aquí, desde ese punto de vista más subjetivo y más personal, para mí es como un premio a toda una trayectoria.
Alfonso Montes de Oca destaca el “equipo humano” de la Fundación Canaria Reserva Mundial de la Biosfera de La Palma.
Y luego, desde el punto de vista profesional, si bien no soy yo quien tiene que, como insisto, darte esa valoración, sí compartiré contigo que al final esto es un equipo. Es decir, los resultados que obtiene la Fundación no son solo el resultado de la labor de este director ejecutivo. Incluso te diría que son también fruto de la labor de los anteriores directores ejecutivos, pero sobre todo del equipo humano que está aquí dentro.
Te voy a dar datos objetivos, que tienen que ver un poco con mi incorporación. Hemos sido reconocidos por el propio Comité MaB de la Unesco en España para que el trabajo que ha realizado la Fundación estos dos últimos años, en cuanto a la gestión de los fondos vinculados al Real Decreto 20/2021, sea reconocido por la propia Unesco, en París, como ejemplo de gestión de un organismo público en relación con fondos públicos. Es la primera vez que eso ocurre desde la década de los 70 y desde el nacimiento de las reservas de la biosfera. Es algo que yo creo que habla muy bien del trabajo que se realiza aquí.
Decirte que la Reserva de la Biosfera de La Palma es la única reserva de la biosfera dentro de la red española que el año pasado cumplió el 100% de los indicadores que establece el propio Comité MaB de la Unesco en España.
Hemos sido reconocidos por la Unesco en España como ejemplo de gestión de un organismo público en relación con fondos públicos.
Por último, como tercer dato, el propio Comité MaB de la Unesco va a venir aquí en septiembre de este año 2026 a aprobar el que será el próximo Plan de Acción de la Red de Reservas de la Biosfera de España que es nuestro marco normativo. Es decir, ahí es donde se van a establecer todo lo que tenemos que hacer los próximos 10 años las distintas Reservas de la Biosfera. Y se va a aprobar en La Palma ese documento y va a llevar el nombre de La Palma los próximos 10 años como reconocimiento también a todo ese trabajo que hemos venido realizando estos últimos años.
P. Hay algunos proyectos concretos de esta etapa en la que ya estás al frente de la dirección. Uno de ellos el denominado Plan FORTECAS, que ha contado con la presencia en la isla y la colaboración de una figura de la relevancia de Jorge Riechmann. ¿En qué situación se encuentra actualmente este plan y las acciones vinculadas al mismo?
R. Nosotros partimos de una idea fundamental: que las personas no vemos las cosas como son, sino como somos. Esto es una cita literaria atribuida a Anaïs Nin, pero más allá de una reflexión literaria nosotros entendemos que es un problema político y que hoy, además, es también un problema ecológico, porque si las personas no vemos bien, no decidimos bien y, si no decidimos bien, no hay transformación ni resiliencia posible. Sobre la base de esa idea, nosotros pensamos que cualquier proyecto de transformación que no lleve asociado alfabetización ecológica y pensamiento sistémico no deja de ser una forma sutil de evasión.
Uno de los objetivos del plan FORTECAS es “hacer de La Palma un laboratorio de transformación ante la crisis ecosocial”.
Creemos que para poder abordar la crisis ecosocial que nos golpea en la actualidad, de forma abrumadora y pavorosa, si de alguna manera no invitamos a la sociedad en general, hablo de sectores productivos, empresas, pero también de los palmeros y palmeras en general y de los tomadores de decisiones políticas. Si no les ayudamos a que vean la realidad material como es, sin autoengaño, no vamos a poder hacer ningún tipo de transformación ecológica que pueda ser frente a esa realidad como la crisis climática, que nos va a golpear duramente.
Entonces, el plan FORTECAS parte de esa idea y nosotros entendíamos -no yo, sino toda la literatura que existe en la actualidad-, que tenemos que romper aquella antigua separación que tuvo lugar en el Renacimiento entre ciencia material por un lado y las humanidades ecológicas por el otro y tratar de hibridarlas, porque el dato por sí mismo no mata el relato.
Hace falta integrar eso en la sociedad a través de una invitación a una transformación sociocultural, y eso es el Plan de Formación en Transición Ecosocial y Cambio Sociocultural, el plan FORTECAS, que es, al final, una herramienta al servicio de los sectores productivos, de los tomadores de decisiones y del pueblo palmero en general para ayudarles a ver y que sepan en el lugar en el que nos encontramos y a partir de ahí, de ese conocimiento, de esa alfabetización ecológica, ver y diseñar qué realidades o qué islas son posibles dentro de ese marco, sin seguir engañándonos.
Si no les ayudamos a que vean la realidad material como es, sin autoengaño, no vamos a poder hacer ningún tipo de transformación ecológica que pueda ser frente a esa realidad como la crisis climática.
En la actualidad, existe dotación presupuestaria en los presupuestos del Cabildo Insular de La Palma, y ya estamos iniciando la formalización del convenio con el grupo que lidera, entre otros, Jorge Riechmann, que es, para mí, el mejor grupo de investigación en humanidades ecológicas que existe en España y Europa y que trabaja en red con todas las universidades españolas y la propia Reserva Mundial de la Biosfera.
Este grupo es el que va a coordinar esos trabajos para intentar hacer de La Palma un laboratorio de transformación en crisis ecosocial que nos ayude a transformar la isla, pero que además, y esto es importante porque persigue un poco el mandato de nuestro presidente, de que se convierta la isla de La Palma en una especie de faro atlántico que pueda servir también de inspiración a otros territorios insulares de cómo tenemos que llevar a cabo esas transformaciones ecosociales reales, de verdad, sin autoengaños.
P. Hablabas de los tomadores de decisiones, de un problema político, de la necesidad de concienciación respecto a la crisis ecosocial, pero luego, en el día a día, en la toma de decisiones, muchas veces parece que muchas políticas públicas, sean insulares, sean municipales, no van por esa senda. Es decir, hay como dos realidades que no se acaban de encontrar. ¿Tú crees que es posible revertir esa situación con acciones como la que comentas, con el plan FORTECAS, y que al final en la toma de decisiones la variable de la crisis ecosocial se tenga en cuenta y no se tomen decisiones que hoy en día se toman, vamos a decir, demasiado a la ligera?
Montes de Oca reconoce que “el sistema político es cortoplacista” y que se necesitan “espacios de encuentro” como la Reserva.
R. Yo no es que crea que no sea posible. Es que creo que es el único camino posible que tenemos en la realidad. Cuando uno se sumerge en la crisis ecológico-social, si no te deprime es que no sabes lo suficiente. Basta con estudiar una semana sobre uno de esos aspectos, como puede ser el cambio climático o la pérdida de biodiversidad, para darte cuenta de la gravedad de la situación.
Dicho eso, también te digo que es cierto lo que dices. El sistema político es el que es, es cortoplacista y, además, estamos en un momento en el que existe una excesiva polarización y apenas existen espacios de encuentro, ya sean los plenos de las corporaciones locales, de las que tú tienes experiencia, pero tampoco en el pleno de la Corporación Insular o en el Parlamento autonómico, ni siquiera en el nacional ni en aparatos supranacionales, porque todo obedece a esa lógica de la gestión del poder y del corto plazo.
Pero yo creo que ahí es donde está realmente la importancia que tiene la Fundación en la isla de La Palma y lo que hace que nos coloque en un lugar privilegiado, porque, si recuerdas, al principio te decía que la Reserva de la Biosfera se presenta como eso, como una herramienta al servicio de sus patronos, que no dejan de ser todas las administraciones públicas que tienen presencia en el territorio insular, para avanzar fuera de ese foco mediático y de esos tiempos políticos, que son complejos y donde no hay espacios de diálogo para alcanzar consensos básicos mínimos. La Reserva de la Biosfera se presenta como ese salvavidas para que nuestros patronos puedan dialogar aquí con quien piensa distinto, con quien piensa diferente y alcanzar esos consensos mínimos para avanzar en la transformación de la isla.
El sistema político es el que es, es cortoplacista y, además, estamos en un momento en el que existe una excesiva polarización y apenas existen espacios de encuentro.
Yo creo que esa es realmente la mayoría de edad que está llamada a ejercer la Fundación y ha sido algo en lo que hemos estado trabajando intensamente estos dos años: en generar primero espacios de confianza, en que no se piense que la Reserva es un espacio político más del partido que esté gobernando en ese momento, sino que sea una mesa de diálogo donde todas las sensibilidades políticas se encuentren cómodas, donde todos puedan expresarse abiertamente y nosotros, con el conocimiento científico como faro, que es lo que nos identifica, ayudarles a tomar las mejores decisiones.
Aparte, nosotros estamos generando humildemente ese tejido social mínimo que también es necesario que exista para que comprendan que hay que tomar determinadas decisiones y puedan acompañar a los verdaderos árbitros, que son las personas que tienen la legitimidad porque han sido elegidas en las elecciones. No nos olvidemos de eso. Y que exista ese tejido social cada vez mayor que comprenda dónde estamos y diga: “Oye, pues a lo mejor tenemos que ir por esta dirección y no dejarnos engañar”, entre comillas, por cantos de sirena y decisiones un poco más cortoplacistas.
P. En ese sentido, hay una cuestión de actualidad y quizá es obligado preguntar por ella. El Cabildo ha anunciado y presentado, a través de una serie de infografías, un proyecto de desarrollo turístico para el litoral de Los Llanos de Aridane que muy probablemente no encaje con parte de lo que hemos estado hablando. Se trata de un proyecto que responde más a planteamientos de décadas anteriores. Ahí es donde yo veo un choque entre el discurso y la práctica. Tú, como director ejecutivo, también verás a veces esas contradicciones, ¿no?
“La Fundación no entra a valorar si es correcto o no” el proyecto de urbanización turística de Puerto Naos.
R. Insistir y recordar que nosotros, como fundación, no tenemos competencias, digamos, para intervenir en el territorio, ni mucho menos para decidir sobre cuestiones de ordenación territorial. Dicho eso, y si somos también objetivos, con el anuncio se ha iniciado un procedimiento administrativo que ahora ha de pasar todas las fases: órgano ambiental, publicaciones y demás. Al margen de eso, quienes son los árbitros son las administraciones que tienen las distintas competencias; en este caso, el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, que es el que impulsa este documento, así como el Cabildo Insular de La Palma y los órganos suprainsulares.
¿Qué hacemos nosotros ahí? Si se nos solicita nuestra opinión, tratar de ayudarles y darles la mejor información disponible sobre lo que debe ser la realidad en cuanto al diseño de una isla como La Palma, que haga frente a esa crisis ecológico-social que está llamada a golpearnos duramente y donde el turismo, nos guste o no, en Canarias tiene también un espacio importante. Pero, como digo, no nos corresponde a la Fundación entrar a valorar si es correcto o no.
P. Recientemente se ha trasladado a los medios de comunicación la incorporación de la juventud a la Reserva de la Biosfera. Hace unos años, sobre todo antes de la COVID, veíamos cómo existía entre los jóvenes una gran conciencia respecto a la crisis ecosocial, que se manifestó en las calles. Incluso en nuestra isla hubo movilizaciones de jóvenes que se sumaban a los ‘Viernes por el Futuro’. Luego llegó la pandemia y se frenó un poco ese ímpetu juvenil, pero ustedes ahora quieren retomar esa participación de la juventud en la Reserva de la Biosfera.
R. Nosotros creemos que es fundamental escuchar a aquellos que van a sufrir en sus propias carnes las consecuencias de nuestras decisiones y que muchas veces están totalmente al margen de la toma de esas decisiones.
Piensa tú que las personas que hoy están en los colegios. Pongo un ejemplo: en mi caso tengo dos hijos, Alicia y Romeo, que tienen 3 y 8 años. En 2050, cuando tengan 33 y 28, tal y como van las cosas vivirán en un mundo de más de 2 grados de temperatura en relación con el periodo preindustrial. ¿Eso qué implica? Que van a vivir en un mundo totalmente distinto al que nosotros conocemos, donde a lo mejor sus principales preocupaciones van a ser tener agua dulce y comida, eso para empezar.
Para Alfonso Montes de Oca es necesario “integrar” a los jóvenes en los órganos de la Reserva.
Ellos van a heredar ese mundo y, sin embargo, no solo no los estamos escuchando, sino que tampoco los estamos informando ni ayudando a darles las herramientas necesarias para que puedan comprender el mundo en el que van a vivir y cómo se tienen que adaptar. Y mucho menos les estamos haciendo partícipes en la toma de decisiones para ver en qué mundo quieren vivir. Entonces, desde ese punto de vista, en la Fundación consideramos que es necesario integrarlos dentro de nuestros órganos de gobernanza para que nos ayuden a tomar las mejores decisiones.
Pero, más allá de eso, es un mandato legal que tenemos las reservas de la biosfera derivado del propio marco estatutario de la UNESCO, que, en octubre del año pasado, en China, aprobó su nuevo plan estratégico, el Plan Estratégico de Hangzhou, que obliga a todas las reservas de la biosfera nacionales a trasladar ese nuevo marco normativo a su marco operativo nacional y que ya nos está obligando a integrar dentro de nuestros órganos de gobernanza esa presencia juvenil.
Por eso, La Palma nuevamente se coloca a la vanguardia de toda la red española y ya lo vamos a tener incorporado incluso antes de la aprobación de ese nuevo marco estatutario. La Reserva de la Biosfera tiene un órgano de gobernanza, que es su patronato; luego tiene un órgano de gestión, que es la dirección ejecutiva y la secretaría de intervención; y luego existen dos órganos de apoyo que son importantísimos: el Consejo Científico y el Consejo de Participación Ciudadana. Antes de tomar, desde la dirección ejecutiva, ningún tipo de decisión, ya sea sobre proyectos que voy a ejecutar o sobre la dirección filosófica que tendría que tomar la Reserva de la Biosfera, lo someto a consideración de esos dos órganos de apoyo para que ellos me indiquen un poco por dónde deberíamos ir. Pues bien, al mismo nivel que estos se va a integrar ahora este consejo o red de jóvenes de la isla de La Palma para que también tengan voz dentro de toda la estructura de toma de decisiones de la propia Reserva Mundial de la Biosfera de La Palma.

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