Alfonso Escalero pide “aprender a vivir con los volcanes” y una estrategia para minimizar el impacto de una erupción en el turismo

Alfonso Escalero pide “aprender a vivir con los volcanes” y una estrategia para minimizar el impacto de una erupción en el turismo

Alfonso Escalero durante un momento de la entrevista en el espacio La Palma Opina.

El fotógrafo y director de la productora audiovisual I Love the World, Alfonso Escalero, ha reclamado un cambio de paradigma en las islas “para aprender a vivir con los volcanes”, lamentando que no exista actualmente en Canarias, en lo concerniente a la prevención, “una idea general que esté uniendo diferentes ámbitos como son la ciencia, la política y la ciudadanía”. Ambas afirmaciones las ha realizado en el espacio La Palma Opina, en una reciente entrevista para este foro de actualidad, en la que también ha insistido en que la responsabilidad política debe ir orientada a situarse en el peor de los escenarios posibles y, de este modo, preparar a las islas “para que no se vayan a negro”, expresión con la que Escalero pretende ilustrar el impacto que podría sufrir la economía canaria y las medidas que deben tomarse para “mantener el ciclo de la industria turística y que no se caiga”.

CAMBIO DE PARADIGMA

En lo que respecta a la necesidad de un cambio de paradigma, apunta el premio Cabildo de La Palma 2025 que, en primer lugar, “tenemos una parte de la población asustada que no sabe cómo actuar y esto es como el cuento del lobo y nosotros vivimos en islas volcánicas; una erupción va a ocurrir mañana o dentro de cinco años”. En opinión de Escalero, la escasa información que la población recibe por parte de los canales oficiales e institucionales no aclara las dudas existentes ante la posibilidad del comienzo de una erupción. “Con un informe del PEVOLCA que diga que no va a pasar nada a corto o medio plazo ¿qué hacemos?” y denuncia que durante todo este tiempo previo en el que estamos, “tendríamos que estar trabajando, pero no se hace ese trabajo de prevención y planificación”.

Defiende este fotógrafo malagueño afincado en Tenerife la perentoria necesidad de cambiar el patrón de actuación desde las Administraciones públicas, y lo hace guiado por los acontecimientos que en primera persona vivió en la isla de La Palma en el transcurso de la erupción volcánica del Tajogaite. “Mi experiencia en el volcán de La Palma y sus distintas casuísticas fue muy dolorosa, pienso que tiene que haber un cambio de paradigma en las islas para aprender a vivir con los volcanes, lo que conlleva una larga preparación de cinco o diez años”.

Valora Escalero un aspecto clave: “Ahora se habla mucho más de volcanes”, pero se muestra crítico con el hecho de que “nadie ve que el modelo de desarrollo con el que hemos estado viviendo en los últimos años igual no es”. Bajo su punto de vista, “la ciencia es incapaz de saber con plena exactitud el comportamiento de los volcanes y, como nosotros ante las catástrofes no podemos luchar, debemos adelantarnos y cambiar el paradigma de cómo se vive actualmente en Canarias”, sentencia.

IMPACTO SOBRE LA CONECTIVIDAD AÉREA Y EL TURISMO

“Esto no es una cosa de la ciencia, sino de la política”, sostiene Alfonso Escalero, en referencia a la gestión que debe llevarse a cabo por parte de las Administraciones públicas mediante políticas de prevención y planificación ante una posible interrupción del tráfico aéreo, a causa del significativo volumen de ceniza que podría emitir una erupción volcánica. El Premio Cabildo de La Palma 2025 apunta que “si tenemos la mala suerte que de pronto el volcán emite una gran cantidad de ceniza y los aeropuertos de Tenerife quedan inoperativos, ¿qué hacemos?” A su vez, cuestiona la falta de información existente acerca de la manera en “cómo sacaríamos a miles de turistas de aquí y cómo volveríamos a traerlos para que el ciclo de la industria turística no se caiga”. También cita la situación de personas que por vía aérea “habría que trasladar por algún tipo de urgencia médica a la isla de Tenerife”.

En esta línea, y aunque puede resultar un tanto sorprendente, el fotógrafo de I Love the World considera que “desde ya” hay que solicitar “fondos europeos, financiación al Gobierno de Canarias o a quien sea” con el claro objetivo de que Canarias tenga sus propias “aeronaves de emergencia”, las cuales, en su opinión “tienen que volar con ceniza”, y exige que, si para ello “los ingenieros” deben pedir millones de euros, “que los pidan porque tenemos que estar protegidos”. De este modo, Escalero cita los trabajos de investigación de un ingeniero de la empresa británica Rolls Royce sobre los efectos de la ceniza volcánica en los motores de los aviones, investigación encaminada a contribuir para minimizar las interrupciones de vuelos causadas por incidencias como la presencia masiva de ceniza de origen volcánico en el espacio aéreo. “Nosotros no podemos quedarnos sin conexiones aéreas porque nos vamos al desastre”, advirtiendo que “si estamos meses sin aeropuertos y los turistas ni pueden salir ni pueden entrar en nuestras islas, tenemos un grave problema; ya el volcán Tajogaite nos enseñó el camino”.

EL DERECHO A VOLVER

La Ley de Volcanes aprobada por unanimidad del Pleno del Parlamento de Canarias el 24 de septiembre de 2025, concede el derecho a que los afectados puedan volver a instalarse en el mismo lugar en el que se encontraban sus propiedades. Se podrá construir, salvo en zonas de protección geomorfológica y en espacios naturales protegidos, y únicamente cuando el suelo se enfríe, se estabilice y cuente con un informe científico-técnico favorable del Cabildo de La Palma. En este sentido, Alfonso Escalero cree que, más allá de este marco normativo y de los mapas de zonificación de riesgo volcánico, toda la isla de Tenerife “debería estar en alerta” y reconoce que no le importaría vivir en las zonas de mayor riesgo de erupción volcánica. “Asumiendo que eso se va a perder; es mi elección y asumo que mientras esté, seré feliz viviendo en la zona”. Recalca Escalero que esta opción de volver al mismo sitio en el que se tenía la vivienda antes del evento volcánico debe hacerse realidad siempre que tengamos “la casa regularizada y el seguro bien actualizado”, y echa en falta un cambio en la ley que permita que en Canarias “el suelo esté protegido”.

Por otro lado, el derecho a volver a construir en el mismo lugar en el que se tenía la vivienda antes de la erupción del Tajogaite genera, según el fundador de I Love the World, una profunda controversia. “¿Qué pasa con el que tenía la casa en Todoque? ¿Y el que tenía cerca del cráter?”, se pregunta Escalero, para seguidamente aclarar que “a esas dos personas se les ha indemnizado por el valor real de lo perdido, pero ahora resulta que a la de Todoque se le permite volver a construir, y en cambio, a la que está cerca del volcán se le ha declarado zona protegida y no se le permite volver a construir”. Un agravio comparativo que, bajo su criterio, deja en “clara desventaja” al que tenía la vivienda en una zona que ha sido finalmente declarada como de interés geomorfológico o como espacio natural protegido, áreas excluidas para la construcción de nuevas edificaciones.

PUBLICACIÓN DE LAS ACTAS Y GRABACIONES

Preguntado acerca de qué opinión le merece que las actas y las grabaciones de las reuniones del PEVOLCA, en los días y horas previos al inicio de la erupción, sigan sin hacerse públicas por decisión del Ejecutivo regional, Alfonso Escalero manifiesta su profundo malestar porque casi cinco años después de iniciada la erupción, la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias no ha hecho entrega de dichas informaciones. “No es de recibo que todavía no se hayan hecho públicas las actas y las grabaciones, porque la política nos indica que el volcán iba a salir en Jedey, y el volcán luego sale por donde sale”.

En este punto, recuerda el entrevistado que María José Blanco dijo, meses después de terminada la erupción, que “informó a Protección Civil y Protección Civil no informó a la población, y Miguel Ángel Marcuende en una publicación afirmó que fallaron en cuatrocientos metros y luego la población estaba haciendo caso a las comunicaciones oficiales; pensábamos que era en Jedey” por lo que concluye Escalero formulando un interrogante: “¿dónde está el error, en las instituciones o en la ciencia?”.

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