Isla Feliz

Los tertulianos la llaman Isla Feliz, pero su verdadero nombre es Borondonia.

Borondonia es un lugar muy peculiar; sus características son únicas y dan que pensar.

Naturalmente, es una república, como San Marino desde el siglo XII, y siempre lo fue. No tanto por la duda ideológica de si la sangre real es roja, azul o verdosa, o si su origen es alemán, ostrogodo o plebeyo, sino porque un rey no es, ni puede ser, un verdadero jefe de Estado, sino solamente una figura representativamente simbólica. Y un Estado necesita un jefe de Estado.

Nosotros, los borondonianos, somos muy concretos y siempre vamos al grano.

Nosotros, en Borondonia, tenemos una altísima consideración de la política y los políticos, y nuestra Carta Magna los valora y los ampara, sobre todo de sí mismos. Para los borondonianos la política no es un oficio, sino un servicio altruista; nadie puede repetir ni permanecer en la estructura: solo se ejerce una vez. Nadie cobra un sueldo especifico por su cargo político, sino que continúa recibiendo nómina, contribuciones y asistencia por su trabajo anterior. Su empresa recibe el respectivo del gasto de la Administración. Terminado su mandato – cinco años – vuelve a su oficio precedente.

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